Introducción
En 2025, el Banco Central de Marruecos (Bank Al-Maghrib) presentó al rey Mohammed VI el informe anual, en el que repasó la evolución económica nacional e internacional del año y expuso las principales orientaciones de su política. El informe señala que, pese a los conflictos geopolíticos y las tensiones comerciales a nivel mundial, la economía marroquí mantuvo un crecimiento sólido, las presiones inflacionistas se aliviaron notablemente y las finanzas públicas mejoraron, aunque persisten retos destacados en el empleo y la transformación estructural.
Entorno económico global
El informe indica que en 2025 la economía mundial creció un 3,4%, igual que el año anterior, gracias principalmente a las fuertes inversiones en inteligencia artificial y tecnología, a unas condiciones financieras flexibles y al apoyo fiscal de varios países. Sin embargo, el estallido de la guerra en Irán afectó a las cadenas de suministro mundiales y elevó la incertidumbre. Al mismo tiempo, los elevados déficits fiscales y los gastos de defensa llevaron la deuda pública mundial a cerca del 94% del PIB, lo que suscita preocupación por la sostenibilidad fiscal a medio plazo.
En el ámbito comercial, tras la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, las medidas de represalia fueron limitadas y se firmaron sucesivos acuerdos comerciales bilaterales y multilaterales, por lo que las tensiones comerciales se suavizaron en el segundo semestre y el comercio mundial y la inversión transfronteriza repuntaron. Los mercados de materias primas evolucionaron de forma divergente: el petróleo siguió bajando por la abundante oferta de la OPEP+ y la moderada demanda; los metales preciosos marcaron máximos históricos por la aversión al riesgo y el debilitamiento del dólar; y los precios de los fertilizantes subieron notablemente por la fuerte demanda y las restricciones a la exportación.
En este contexto, la inflación mundial siguió desacelerándose, aunque de forma desigual: en la eurozona se acercó al objetivo del BCE, mientras que en Estados Unidos siguió por encima de la meta de la Reserva Federal. Salvo el Banco de Japón, los bancos centrales de las principales economías avanzadas mantuvieron una postura acomodaticia, lo que impulsó la subida de las bolsas.
Economía nacional de Marruecos
La economía marroquí aceleró su crecimiento del 4,4% en 2024 al 4,9%. Además de las condiciones meteorológicas favorables, el sector no agrícola (en especial la construcción y el turismo) se mantuvo dinámico, los servicios públicos continuaron expandiéndose y mejoraron los salarios y las prestaciones sociales. La inversión, especialmente la pública, siguió siendo el principal motor, con un crecimiento del 16,3%, centrada en la adaptación climática, las infraestructuras para grandes eventos internacionales, la ampliación de instalaciones sanitarias y la reconstrucción tras el terremoto de Al Hauz.
Para ello, el Gobierno añadió 13.000 millones de dírhams al presupuesto, destinados también a respaldar el poder adquisitivo y los resultados del diálogo social. En cuanto a los ingresos fiscales, crecieron un 15,3%, gracias a la reforma fiscal iniciada en 2022, al mayor dinamismo económico, a la mejora de la gestión tributaria y a la regularización voluntaria de 2024. Los mecanismos innovadores de financiación atrajeron 40.100 millones de dírhams. El déficit fiscal (sin incluir los ingresos por venta de participaciones estatales) se redujo del 3,9% en 2024 al 3,5% en 2025, y la deuda pública en proporción del PIB bajó al 66,6% (49,1% deuda interna y 17,4% externa).
Inflación y empleo
A pesar de la aceleración económica, la inflación en Marruecos se mantuvo baja, con un promedio anual de solo el 0,8%. Esto se relaciona principalmente con el descenso de los precios internacionales del petróleo, a lo que se sumaron la caída del precio de la carne fresca tras el llamamiento del rey a no sacrificar animales con motivo de la fiesta del sacrificio, el abaratamiento del aceite de oliva por la buena cosecha y la adecuada política monetaria del banco central, que en conjunto contuvieron los precios.El mercado laboral ha mejorado: en 2025 se crearon 193.000 empleos (82.000 en 2024 y -157.000 en 2023). Sin embargo, la tasa de participación laboral es baja; de los 407.000 nuevos habitantes en edad de trabajar, solo 177.000 se incorporaron al mercado laboral, por lo que la tasa de desempleo sigue siendo del 13%, y la tendencia al alza del desempleo entre las mujeres y los jóvenes de 15 a 24 años no se ha revertido. En cuanto a la calidad del empleo, aumentaron los puestos con contrato, pero también crecieron los trabajos temporales y estacionales.
Sector exterior y balanza de pagos
La fuerte inversión impulsó un aumento del 8% en las importaciones (la factura energética se redujo por la caída de los precios internacionales del petróleo), mientras que las exportaciones crecieron un 3%, impulsadas principalmente por los fosfatos y sus derivados y por el sector aeronáutico. Las exportaciones del sector automotriz registraron su primera caída en años (excepto en 2020 por la pandemia). El turismo internacional tuvo un desempeño destacado, con ingresos turísticos de 138.600 millones de dírhams; los ingresos por remesas aumentaron a 122.000 millones de dírhams, lo que compensó la ampliación del déficit comercial (20,5% del PIB) y contribuyó a mantener el déficit por cuenta corriente en el 2,4% del PIB.
La inversión extranjera directa aumentó significativamente hasta 60.600 millones de dírhams (3,5% del PIB). Marruecos recuperó la calificación de «grado de inversión» de su deuda soberana, lo que le permitió emitir bonos del tesoro por 20.900 millones de dírhams en condiciones favorables. Los activos de reserva oficiales aumentaron así a 442.900 millones de dírhams, equivalentes a 5 meses y 11 días de importaciones de bienes y servicios, en línea con los criterios de suficiencia del FMI.
Política monetaria y mercado de divisas
El banco central continúa profundizando el mercado de divisas para que el tipo de cambio refleje mejor la oferta y la demanda. Con el respaldo de la consolidación de reservas y la estabilidad macroeconómica, el dírham se mantuvo frente al dólar dentro de su banda de fluctuación, sin necesidad de intervención del banco central.
Conclusión
El informe anual de 2025 del Banco Central de Marruecos muestra la resiliencia de la economía en un entorno internacional complejo, al tiempo que señala desafíos de largo plazo como la sostenibilidad fiscal, el empleo juvenil y la diversificación industrial. El banco central seguirá prestando atención a la estabilidad de precios y a la estabilidad financiera, e impulsará reformas estructurales para apoyar el desarrollo sostenible.