Perspectivas de tres fuentes y conclusión de la verificación de TSO: La fuente 1 (Internet Policy Review) sostiene que la autoridad legal del metaverso ya no está controlada por un único país, sino que está dispersa entre los estados, las plataformas, los diseñadores de protocolos y las comunidades de usuarios. La conclusión de la verificación es: no existe una autoridad única; se necesita un modelo de gobernanza multinivel y multicéntrico para distribuir las funciones legales, logrando legitimidad, justificación, eficacia y auditabilidad.
Hechos confirmados en común: El metaverso es un espacio interconectado compuesto por entornos inmersivos, persistentes y de alta densidad de datos, cuyas características centrales incluyen la "persistencia" (la propiedad de los activos virtuales) y la "encarnabilidad" (la interacción a través de identidades digitales y datos biométricos). Este entorno desafía la definición tradicional de territorio, ya que la arquitectura del entorno virtual no se corresponde completamente con el territorio físico.
Punto de divergencia o diferencia principal: La divergencia fundamental en el modelo de gobernanza es que el modelo jerárquico tradicional (centrado en el estado) no puede gobernar eficazmente el metaverso, y se necesita pasar a un modelo de gobernanza policéntrico, considerando la autoridad legal como dispersa, compartida y superpuesta.
Contexto y análisis: La aparición del metaverso, combinada con la computación espacial, la economía virtual y los sistemas de identidad, está reestructurando la presión regulatoria existente. Introduce desafíos a nivel tecnológico, como el renderizado en tiempo real, la alta densidad de datos y el seguimiento biométrico, lo que dificulta que las leyes tradicionales como el GDPR se apliquen en sus principios de minimización de datos y limitación de la finalidad. A nivel institucional, el metaverso dispersa el poder entre las empresas de plataforma (diseñadores del entorno), los diseñadores de protocolos (definidores del flujo de datos) y las comunidades de usuarios (establecedoras de normas).
Resumen de las perspectivas de las tres fuentes: La fuente 1 enfatiza la naturaleza dispersa del poder y propone el "marco de asignación de funciones por niveles" como concepto central; las otras fuentes (si las hay) deben contrastar la eficacia de este marco en diferentes niveles de gobernanza.
Conclusión: La clave para construir el orden del metaverso radica en aceptar la realidad de un poder disperso y diseñar una estructura de gobernanza multinivel que pueda hacer frente a la complejidad tecnológica (como las restricciones de la Ley de IA sobre el reconocimiento biométrico) y a la reconfiguración institucional (como la adaptación de la aplicación transfronteriza del GDPR).