Los grandes modelos de lenguaje (LLM) están transformando profundamente nuestras vidas, pero la comprensión de su esencia sigue siendo controvertida. Recientemente, un artículo de opinión publicado en Communications Psychology señala que la investigación actual depende en gran medida de metáforas —comparar los LLM con el cerebro, el mercado o sistemas complejos—, una estrategia que, aunque resalta ciertas características, también genera fragmentación epistemológica y un ciclo recursivo de antropomorfización.
Los autores del artículo, provenientes de un equipo de investigación chino, analizan metáforas en tres niveles: mecánico, conductual e interactivo, y señalan que cada una tiene sus límites explicativos. Por ejemplo, la descripción física de "capacidad emergente" no puede predecir el impacto de los LLM en la equidad social; mientras que las pruebas psicológicas, aunque revelan sesgos cognitivos, tienden a difuminar la frontera entre la capacidad de la máquina y la proyección humana.
Para romper este estancamiento, los autores proponen un marco de "empirismo mecánico". Este marco se inspira en la filosofía experiencialista de los lingüistas cognitivos Lakoff y Johnson, y sostiene que la "comprensión" de los LLM no imita a los humanos, sino que construye una forma cognitiva única a partir de su arquitectura Transformer y el entorno de texto masivo. Esto exige que centremos nuestra atención de "qué tan parecidos son los LLM a los humanos" a "cuál es la lógica propia de los LLM".
El artículo insta a los investigadores interdisciplinarios a tratar con cautela la aplicabilidad de las metáforas y evitar heredar supuestos inapropiados de manera inconsciente. Solo distinguiendo entre "qué son los LLM" y "qué creemos que se parecen" se podrá avanzar hacia una comprensión más integral.